MI RELATO

Él príncipe que no quería ser príncipe

Eráse una vez, en el año de 1456, el príncipe español Pedro Palestines, el cual, siempre había resaltado por ser un tanto peculiar. Desde que era joven, él no mostraba las típicas dotaciones que posee un príncipe, más bien, sus intereses eran algo simples; podía pasarse días enteros explorando el palacio fijándose en cada mínimo detalle de su arquitectura, en el río, esperando las horas que fuesen, con una paciencia inquebrantable, al pez que quisisese atrapar y comerse posteriormente o recolectado palos para su tan ansiada casa del árbol, un sueño suyo de la infancia, el cual se hubiese podido completar en pocas semanas si le hubiese ordenado a sus sirvientes hacerlo, pero el insistía en que quería hacerlo solo. Esta personalidad del príncipe, independiente, soñadora pero a la vez sencilla, le hacía dudar cada vez en cuando al rey, si el en verdad era el correcto a heredar el trono, hay que admitir que la idea de cambiar de sucesor ha pasado por la cabeza del rey cada tanto, él consideraba que Pedro no tenía su cáracter fortalecido,o las aptitudes de firmeza y dureza de un rey, por lo cual decidió a hacer lo siguiente. Un día, el rey, en su enorme túnica púrpura, se apareció por los aposentos del príncipe, y le comunicó, que el estaría yendo a Francia, para formarse en como ser un rey, de paso, él iba a poder ver a su querido primo el ,Delfín Francisco, dentro de sus labores de rey. Pedro aceptó la aventura, no por estar dispuesto a cumplir con las dispociciones de su padre, pero por la aventura que le esperaba por delante. No sabía con exactitud que iba a pasar, pero él, como buen espíritu libre que era, no dejó que las dudas pasasen por su cabeza, una vez se subió al carruaje, supo que no había vuelta atrás, el volvería como el futuro rey o como un desheredado más como los otros tantos que han habido en la historia.

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